la otra orilla


Escritos sobre la arena...

En una epoca de engaño universal,
decir la verdad
es un acto revolucionario.
George Orwell

If you want
to make peace with your enemy,
you have to work  with your enemy.
Then he becomes your partner.

Nelson Mandela

Por que este Blog...?

Cuando comence esta aventura cibernetica y abri el blog lo hice con la intencion de publicar el contenido de mis libros, los articulos de opinion escritos en el diario La Prensa de Panama y en otros medios, algunos textos literarios ineditos y mis links favoritos.   Poco a poco, y sin experiencia en esto de construir un sitio en la red, arme "la otra orilla". El nombre se lo puse porque me resulta simbolico en muchos aspectos. 

Hoy por hoy me encuentro transplantada en Oriente Medio, en uno de los puntos de conflicto mas candentes y desde aqui quiero dialogar con la otra orilla, con las miles de otras orillas que serpentean por el planeta.  Ademas, tengo la extraña sensacion de encontrarme en la otra orilla, cuando miro, desde este balconcito levantino, lo que ocurre en el resto del mundo. 

La otra orilla es, tambien, la terca esperanza de paz y justicia que no muere, aun cuando, dia a dia, vemos como se nos resquebraja y derrumba esta tierra que es de todos.  La excusa perfecta para construir un puente de palabras y de solidaridad humana.
Gracias por estar aqui...


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I have a new vintage blog

17 Jul 09 7:57 A GMT+03
I opened a vintage online shop and a new blog .. You can take a look here!

Abri una tienda vintage online y un nuevo blog. 
Pueden entrar en el link de la imagen!

Happy people dancing on planet earth

5 May 09 8:00 A GMT+03

Con la gente que me gusta...

2 May 09 9:54 P GMT+03

Un arco de crisis

11 Mar 09 8:31 A GMT+03

 Un arco de crisis 

El Pais
Las preocupaciones estratégicas de Washington se centran en un arco de crisis que abarca desde el Mediterráneo al Índico, y comprende, de oeste a este, Israel-Palestina, Siria-Líbano, Jordania, Irak, Irán, y Afganistán-Pakistán. En ese contínuum geográfico de 3.850.000 kilómetros cuadrados y 325 millones de habitantes, hay menos de un 2% de cristianos y otros tantos judíos; 300 millones, de obediencia islámica, divididos en unos 200 millones de suníes y 100 millones de chiíes, más sectas emparentadas; unos 65 millones de árabes frente a 260 millones de asiáticos islamizados; entre los no árabes la lengua predominante es el urdu (Pakistán), con 100 millones; seguida por el farsi (Irán) con 70 millones; el pushtu, con 20 millones (Afganistán y Pakistán); el kurdo, con unos 10 millones en Irak, Siria e Irán; y otros 6 millones, el hebreo. Pese a la diversidad, el conflicto es sólo uno. Estados Unidos libra, con una modesta contribución occidental, dos guerras simultáneas en Irak y Afganistán, más zonas fronterizas de Pakistán, contra pueblos musulmanes, lo que en absoluto parecía molestar a su inductor el anterior presidente norteamericano George W. Bush, pero sí es percibido por su sucesor, Barack Obama, como un pésimo negocio de imagen. Y si Washington va cerrando el capítulo iraquí con fecha de caducidad militar en 2011, no por ello menos recurre en Afganistán a una abrumadora y contraproducente potencia aérea, que causa graves estropicios civiles en bodas y banquetes.

La militancia se nutre en Irak de terroristas de Al Qaeda y un resto de radicales suníes que defiende el predominio de que gozaba bajo Sadam Husein; y en Afganistán, de talibanes o integristas religiosos del régimen derrocado en 2002; de poderes tribales que se alían a conveniencia con los talibanes; de señores de la guerra; y de bandoleros comunes. Estados Unidos ha recurrido este último año en Irak al llamado surge -irrupción- que consiste en estipendiar a más de 100.000 suníes que han dejado de hacer una guerra a la que se dedicaban desde que quedaron en paro con su desmovilización del Ejército en 2003. Ese sistema es el que quiere aplicar Obama en Afganistán, completado con la negociación con talibanes dispuestos a integrarse en un poder en Kabul, que sea suficientemente teocrático para darles cabida; en Pakistán, paralelamente, es el propio Gobierno quien aspira a negar apoyo local al terrorismo, acordando una autonomía en la aplicación de la ley coránica a territorios diversos, como ocurre en el valle de Suat, próximo a la zona donde se refugian los terroristas. Si en el primer caso, el antídoto fue dinero y poder; en el segundo deberá ser poder y dinero.

Obama ha nombrado a George Mitchell, maronita de origen libanés, como enviado especial para Oriente Próximo, lo que garantiza la imparcialidad; a Richard Holbrooke en idéntica posición para Afganistán-Pakistán, demócrata conservador, pero contrario a la simplicidad de Bush; a Dennis Ross, agente histórico de Israel, para el Golfo, pero no como enviado sino sólo asesor especial de la secretaria de Estado Hillary Clinton; y a Rahm Emanuel, tan israelí como norteamericano, de jefe de Gabinete. Pero otras operaciones que desmienten ese eclecticismo están ya en marcha. Mientras Clinton anunciaba la semana pasada un diálogo con Siria, dos enviados norteamericanos llegaban a Damasco y el embajador de este país árabe era recibido en EE UU, y la propia Clinton invitaba a Irán a una conferencia de Estados limítrofes sobre Afganistán, el 31 de este mes. Y Londres, a quien tanto gusta hacer de edecán, reanudaba contactos con Hezbolá, la fuerza libanesa próxima a Teherán, que la UE y EE UU llaman terrorista.

El conflicto con Irán se reduce, por último, a que EE UU acepte que el país chií sea la gran potencia del Golfo, y decida sin interferencias si se dota o no del arma nuclear, como ya la tienen en el vecindario Israel, Pakistán e India. Pero ese acuerdo sería más fácil si hubiera progresos en Palestina. Y en una conferencia celebrada en el colegio de Defensa de la OTAN en Roma los pasados días 4 y 5, voces árabes resumieron lo que se esperaba de Washington: que la Casa Blanca fuera parte negociadora y no sólo gestora, hasta imponer, si llegaba el caso, una solución aceptable para los palestinos; que la paz se extendiera a todo el mundo árabe; y para hacerlo posible, que se congelase la colonización israelí de los territorios.

Ése es el arco de la crisis para Obama. Y en su centro, Palestina.

What's that?

17 Feb 09 9:14 A GMT+03

"Los best-sellers son estímulos para la puerilidad"

12 Feb 09 7:40 P GMT+03

"Los best-sellers son estímulos para la puerilidad" 

El Pais
"Gracias a la generosidad del jurado del premio Herralde, ascendí de "absoluta" a "prácticamente" desconocido. Si adquieren uno o más ejemplares del libro, serán promotores de otro ascenso, un poco más miserable pero no menos bienvenido: de "muerto de hambre" a "tipo que tiene para los vicios el año que viene. Ustedes sabrán". Carlos Busqued (Chaco, Argentina, 1970) recibe así en su blog el "honor" de ser uno de los tres finalistas del Premio Herralde de novela con su obra Bajo este sol tremendo, que este año la editorial Anagrama ha decidido publicar por primera vez por su "extraordinaria calidad". Los compañeros de reparto, los otros dos premiados, Tryno Maldonado (Zacatecas, México, 1977) y José Morella (Ibiza, España, 1972), completan un trío de "jóvenes turcos arremetiendo contra todo", en palabras del escritor peruano Iván Thays, al que
ya entrevistamos con motivo de su segundo puesto en el esta edición del prestigioso galardón de narrativa ganado por el mexicano Daniel Sada.

ELPAÍS.com habla ahora con estos tres autores, poco conocidos, menores de 40 años y todos ellos "sorprendidos" por la situación, por el premio, por la publicación. Ya está, conseguido, después de "tanto tiempo enviando mis cosas a todas partes sin demasiada respuesta" (Morella), llega la noticia y la sorpresa: "Mandé la novela un poco de caradura (...) Cuando recibí el e-mail de Jorge Herralde me caí de culo, luego me levanté y me volví a caer. Tardé 48 horas en animarme y sentarme a escribir una respuesta", cuenta Busqued por mail, la única manera de hacer esta entrevista a tres bandas en la que se responden unos a otros sin querer, en la que se interpelan sin saberlo.

Hablamos con ellos de exhibicionismo, dinero, de las novelas como "comida chatarra", de la literatura como sustento moral y vital, aunque no material, no por ahora; de vacas sagradas que no lo son tanto cuando son profanadas, de Roberto Bolaño y del español y de la literatura en español, aunque no quede muy claro qué es eso.

Literatura, dinero y masoquismo

"Al final del día sabes que, pase lo que pase, aunque no tengas dinero, aunque pierdas el empleo, aunque tu mujer te deje, aunque no tengas qué comer, sabes que tú seguirás ahí, necio, escribiendo y pegándole duro todos los días a las teclas del ordenador (...) Pero uno se acostumbra y luego, con el tiempo, hasta se vuelve un tanto masoquista y aprende a disfrutarlo", cuenta Maldonado, finalista con Temporada de caza para el león negro.

La pregunta salta rápido, la duda sobre qué hace un escritor que pasa de los 30 y ha publicado poco y no es conocido pide ser resuelta. "Entre escribir, leer y ganarme la vida como profesor de español, no me queda energía", responde José Morella, autor de Asuntos propios. Pero está claro que el sustento no es siempre material: "Yo tampoco he ganado hasta ahora ni un duro escribiendo, todo lo contrario: siempre estás trabajando, echándole horas al pozo (...) Yo tendría que agradecerle muchas cosas a la literatura aunque no hubiera publicado nada. De hecho, no sé qué habría sido de mi vida sin ella durante los últimos 15 años. A qué me habría agarrado", añade Morella.

De chacales y otras bestias

Puestos a hablar de dinero, la pregunta sale sola: Ahora que triunfan y han conseguido que les edite Anagrama, ¿Venderían su alma a Andrew Wylie, 'El Chacal'? (el representante famoso por sus métodos y su agresividad, que hace poco desembarcó en el mercado editorial en español haciéndose con los derechos de Roberto Bolaño). "No sé quién es Wylie ni por qué estaría interesado en comprar mi alma. Pero si viene, que traiga una cantidad exagerada de dinerolar. 'El Chacal' es ya un apodo que me cae simpático", nos cuenta Busqued. Morella no le conoce, pero Maldonado, mejor informado, irónico y preciso replica en ese diálogo sin intercambio que es esta entrevista por correo electrónico: "No lo creo, dicen que los chacales muerden".

Hablemos de sus novelas, que para eso estamos. En las tres, de una u otra manera, se encuentran personajes violentos. Más quizás en la de Busqued, gracias al personaje brutal de Duarte, ex militar, secuestrador, abusador, obseso del sexo hardcore; pero no menos en las otras. Si no, ahí está el violento comportamiento de Isabel, la hija del protagonista de la obra de Morella, una mujer que no duda en maltratar y secuestrar a su propio padre. O Golo, absoluto protagonista en la de Maldonado, violento ena de Maldonado, violento en los detalles, en el sexo, en su relación con el mundo. ¿Se puede escribir hoy en día sin abordar el tema?

Maldonado hace un repaso marcado por la actualidad de México y recuerda a tipos como El Pozolero, que mató y disolvió en ácido a 300 'enemigos' del narco. "En un entorno como el de mi país, a estas alturas es inevitable que la violencia cotidiana no se filtre en el discurso de los narradores contemporáneos, aunque no sea ese tu objetivo. Es una fuerza avasalladora que no se puede esconder ni negar, a pesar de que uno lo quiera", comenta antes de avisar del riesgo de la banalización: "Eso sería lo peor que podría pasarnos como escritores o como país, pero todo indica que así será". No se muestran mucho más optimistas sus compañeros el podio de honor de este premio. "El ser humano es una entidad bastante desagradable y ninguna descripción de la especie que excluya a la violencia sería verosímil. Y como literatura, no conozco ningún buen libro basado en la historia de buena gente", dice Busqued añadiendo tonos grises a la conversación. "El mal no tiene límite", concluye Morella.

Profanando vacas sagradas

Aunque Busqued se define como "lector haragán" no es difícil percibir en los tres un amor por la lectura, una admiración por ciertos autores. Algunos de ellos aparecen en el catálogo de la editorial que ha decidido publicarles, una nómina que les permite enorgullecerse e intimidarse al tiempo. Al final, queda una lista para una buena biblioteca: Charles Bukowski, Raymond Carver, Anthoy Burroughs, JulioCortázar, Italo Calvino, Kennedy Toole, Kenzaburo Oé, Dennis Cooper, Daniel Sada, Foster Wallace, George Perec, Kjell Askildsen, J. M. Coetzee, Erri de Luca, Cormac Mcarthy, Antonio Di Benedetto, Clarice Lispector, Ricardo Piglia, Martín Retoman, Enrique Vila- Matas y, cómo no, Roberto Bolaño, son algunos de los nombres que se cruzan en la conversación.

Los autores son invitados a atacar a las vacas sagradas de su país, buscando quizás un titular. Morella asegura que se limita a no leerlos y Busqued se acuerda de Ernesto Sábato "un tipo simpático para tirarle unos zapatos, con sus reflexiones de almanaque de la corrección política y su pretensión de Dostoievski argentino". Como si estuviese escuchándoles, Maldonado se anima y tira con dardo: "Imagino que Carlos Fuentes debe ser bastante pesado. Sólo lo imagino por el histrionismo que muestra en la televisión y por el tremendo derroche de recursos que invirtió en él el Estado para celebrar su pasado cumpleaños, pero no lo sé de cierto. Teníamos la mala costumbre de llevar siempre un patriarca literario todo-poderoso que quitaba y ponía a su antojo y que estaba coludido con el poder, pero por fortuna mi generación ya no respeta jerarquías ni necesita de esos patriarcas para dedicarse a escribir". Vuelta atrás entonces a la literatura como medio de vida. Maldonado de nuevo: "En México es un milagro sobrevivir como escritor. Por eso cuando un escritor mexicano consigue posicionarse, en delante se dedica ya no a escribir, sino a cuidar sus pocos privilegios y se cuida de no hablar ni escribir "de más". Eso es lo que castra a la literatura de mi país frecuentemente".

Vender mucho puede no estar tan mal

Busqued, Corella y Maldonado, o tienen blogs o colaboran en alguno y el tema parece inevitable. "En general los blogs que dan vueltas alrededor de la cuestión literaria me resultan aburridos", dice el argentino. El español da un salto adelante y pasa al futuro del lector y de los libros, tan en boga con el auge de Internet y el libro electrónico: "En el futuro que yo veo, o en el que me gustaría, el libro no retrocede ante Internet, sino que ambos soportes conviven y se aluden entre sí, se alimentan el uno al otro". ¿Exhibicionismo en los blogs? "Un blog es un género por si mismo que abarca todo eso: autopromoción descarada, crítica, reseñas, diario, chismes, reyertas y hasta chispazos de literatura cuando se tiene suerte", añade el mexicano.

Amante de las listas, el escritor argentino Rodrigo Fresán diferenciaba entre "los escritores que leen y los lectores que escriben". ¿Un escritor vocacional lee best- sellers? ¿Estamos rodeados por la "literatura infantil para adultos" de la que hablaba Herralde?

Morella lanza la piedra:"Los best-sellers son, hasta que aparezca su particular Cervantes (él manipuló la novela de caballerías para crear algo nuevo, profundo y divertido, y tal vez haya que intentar una cosa parecida con los best-sellers), estímulos para la puerilidad". Maldonado la recoge en la distancia: "Sólo acostumbro leer ese tipo de libros por morbo cuando los veo en los estantes de los más vendidos y, no muy en el fondo, por una envidia que me corroe por dentro. Por otra parte, me parece que como entrada lúdica a una literatura más 'seria', los best-sellers a veces cumplen una función de acercamiento a la lectura con la gente que normalmente no leería un libro en toda su vida". Y Busqued remata: "De todas maneras, no creo que el hecho de vender mucho sea argumento para pegarle a un escritor. De hecho, ¡¡Me encantaría que algún día me critiquen por vender mucho!! Saludaría a los críticos desde un yate en el Caribe, rodeado de opulentas adolescentes suecas, o de Europa del Este".

Leer y procastinar

Se compran muchos libros, se leen muchos menos, de hecho se lee poco o muy poco, dependiendo del país ¿Culpables? "A estas alturas del partido es ingenuo quejarse de que la gente compre libros para rellenar su estantería nueva. Nadie está libre de pecado. De la falta de lectores no tiene la culpa la televisión ni los videojuegos (...). Leer te da sentido crítico, y eso es malo para la economía: compras menos chorradas", asegura Morella. Sin poder oírle, Maldonado le da la razón: "Ni la TV ni Internet están peleados con la lectura, incluso hasta pueden ser complementarios, al menos en el caso de Internet. En todas las épocas ha habido distractores y pretextos para no leer: procrastinar, se llama a eso y la palabra es antiquísima". Busqued remata de nuevo: Bueno, creo que los españoles la podrían hacer peor, podrían directamente no comprar libros! Sigan así, amigos de España, y compren mi libro, más no sea para dejarlo ajarse en sus bibliotecas!

El español y su literatura se cuelan en esta conversación fragmentada a través de la referencia al éxito de Junot Díaz en EE UU y la pasión desatada en ese país en torno a la figura del chileno Roberto Bolaño: "Bolaño seguirá teniendo vigencia en cualquier lengua porque escribió desde la periferia, con esa garra y esa vitalidad que sólo poseen los marginados, nunca para complacer a una tradición o al mainstream".

En español, traducidos o en spanglish no es eso lo que de verdad importa para Morella: "La literatura en español, si es que esa etiqueta sirve, no tiene un futuro sino muchos. Tantos que no sé si vale la pena arriesgar un juicio. No creo que el idioma común vincule tanto como se cree (...) Los escritores, creo yo, no se preocupan tanto -digan ellos lo que digan-por el futuro del idioma, sino por el futuro de la literatura. A no ser que hablemos, claro está, de lenguas pequeñas o minorizadas. A mí no me interesan los cajones de ese archivador historiográfico ordenado por naciones o lenguas". Busqued vuelve, devastador o quizás sólo sarcástico: "El futuro último del idioma (y de la especie, del planeta y del universo) es el colapso, la muerte y la desaparición, así que antes de pensar en eso prefiero mirar la tele".

Volvemos a las modas, a Bolaño: "La fuerza y la profundidad de su propuesta no son contestables. Por otra parte, aunque el hecho de que Susan Sontag hablara de él fue determinante para los lectores de Estados Unidos, eso no significa que se trate de una moda o una confusión. Todos hemos leído cosas por recomendación de personas que admiramos. (...) La historia de la literatura puede ser vista como una historia de recomendaciones. Cortázar descubriéndole Felisberto Hernández a Italo Calvino, Carlos Montemayor traduciendo a Ausiàs March, Frank Sinatra cantando a Tom Jobim, cosas así". Tomamos el testigo, la referencia, con esta entrevista, este diálogo en fragmentos. Y que la literatura siga su curso.

La vida en cuatro botellas

8 Feb 09 7:30 A GMT+03
Tomado de aqui

El anhelo de los jóvenes iraníes

8 Feb 09 7:26 A GMT+03
El anhelo de los jóvenes iraníes
 
BBC
Tres palabras se repitieron cuando hablé con los herederos de la Revolución Islámica: economía, éxodo y aislamiento.

Dos fueron los anhelos que expresaron: más cambios y menos prohibiciones.

Y una fue la sensación que me transmitieron: decepción.

La mayoría de los 75 millones de iraníes son jóvenes. Muchos de ellos apenas gateaban y otros tantos ni siquiera habían nacido cuando ocurrió la revolución que, en 1979, transformó a su país.

Se trata de una tercera generación que parece no tener muchos motivos para celebrar, aunque sí para labrar una revolución con estilo propio.

PRIMERO LA ECONOMÍA
"A los jóvenes no les gustan las condiciones actuales", me dijo una joven de 28 años que vive en la capital, Teherán, y a quien llamaré Sara porque me pidió que no la identificara.

"Desgraciadamente, nuestros jóvenes no tienen ninguna esperanza en el futuro porque las decisiones tomadas por nuestro Presidente (Mahmoud Ahmadinejad) no benefician a la gente", indicó la joven que trabaja como traductora.

Meir Javedanfar, un joven iraní de 35 años que vive en Tel Aviv, Israel, me contó que a la juventud en general le preocupa las dificultades económicas que aquejan al país.

"Para ellos, la economía es la prioridad".

De acuerdo con el Banco Mundial, el desempleo y el alto índice inflacionario son dos de los principales problemas que enfrenta Irán.

Sin embargo, los nueve millones de pobres, según cifras de la entidad financiera, también son preocupantes.

"¿A dónde va el dinero?", se preguntó Meir cuando me habló sobre la pobreza en su país, cuarto productor mundial de petróleo y gas.

"El año pasado, el barril de petróleo llegó a US$143. ¿Dónde están esos ingresos?", me comentó con tono de indignación.

CEREBROS FUGADOS
Cuando Sara me explicó que las dificultades económicas las sienten los jóvenes todos los días, me esbozó un fenómeno que algunos autores denominan la diáspora iraní.

"Estos problemas causan que muchos jóvenes decidan marcharse a otros países. Yo conozco a muchos de ellos", señaló la joven.

En 2006, el Fondo Monetario Internacional indicó que, entre 90 países, Irán tenía el registro más alto de fuga de cerebros.

De acuerdo con el ente multilateral, más de 150.000 de las mentes más brillantes de Irán se iban cada año.

¿Es este éxodo un resultado de la Revolución Islámica?, le pregunté a Naderé Farzamnia, profesora iraní de la Universidad Autónoma de Madrid.

"Claro. Es una consecuencia de esa falta de visión de futuro del propio gobierno iraní que contagia a la población", dijo la docente.

Según Farzamnia, los jóvenes que terminan sus estudios superiores saben que engrosarán la lista de desempleados.

"Saben que en Irán no tienen un futuro profesional. Es lógico que intenten escapar", indicó la catedrática.

BIEN EDUCADOS
El periodista iraní Ahmad Taheri le dijo a BBC Mundo que muchos jóvenes iraníes reciben invitaciones de distintas universidades extranjeras, especialmente de Canadá y Estados Unidos, para que continúen sus estudios.

"La mayoría de la juventud iraní ha estudiado, tiene más de una carrera, habla varios idiomas y ahora no ve futuro", señaló Taheri.

La educación es precisamente lo que varios analistas consideran como uno de los logros de la Revolución Islámica.

De acuerdo con el Banco Mundial, los indicadores educativos de Irán están entre los mejores de su región. La instancia financiera reconoce los beneficios de un programa educativo que inició el gobierno iraní hace 15 años.

La tasa de albafetización juvenil aumentó de 86% a 94%; se han extendido las oportunidades educativas a las regiones más pobres del país y se han reducido las disparidades relacionadas con el género en todos los niveles de la educación.

De hecho, según esta organización, las mujeres superan en número a los hombres en el ámbito universitario.

Pero, aunque muchas jóvenes iraníes ven esa estadística como un avance, consideran que en otros ámbitos son sujeto de imposiciones que reprimen sus libertades.

Desde que Ahmadinejad ganó las elecciones en 2005, los sectores más conservadores del país han presionado para que se imponga de manera más estricta el código de vestimenta islámico.

Las autoridades iraníes llevan a cabo campañas contra las mujeres que incumplen ese código obligatorio o que vistan al estilo occidental. Decenas han sido detenidas.

EMPUJANDO BARRERAS
Para Esmaeel Reza Dadashzadeh, presidente de la Asociación de Estudiantes Iraníes de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, sus compatriotas en Irán "se sienten un poco desorientados con respecto a su propia identidad".

La razón, me dijo el joven de 21 años, es "la red de redes".

"Creo que los jóvenes iraníes quieren ser como los jóvenes de Europa, de Estados Unidos, pues gracias a internet saben mucho sobre la vida fuera de su país, quizás más que sus vecinos árabes".

"Quieren tratar de romper paradigmas, lo cual no sólo se ve en la forma como los chicos llevan el cabello (más largo), sino en la forma como se relacionan con las chicas", dijo el estudiante de Bioquímica.

Esmaeel, que viaja a su país con frecuencia, me contó que el rock punk es un estilo de música muy popular en los locales clandestinos iraníes.

Y ni hablar del rap, escuchado y entonado por muchos jóvenes, pero proscrito por las autoridades.

A puertas cerradas
Sin embargo, en comparación con los primeros años de la Revolución Islámica, Irán es ahora un país mucho más libre, me comentó Meir.

"Yo viví en Irán hasta 1987 y en aquella época podías meterte en un problema si te veían caminando agarrado de la mano con una muchacha. Ahora, no. He visto fotos de parejas que caminan libremente y nadie (la Guardia Civil) los molesta".

"Los iraníes que vivimos afuera estamos celosos por lo que está pasando ahora. La vida ha cambiado mucho para los jóvenes. Hay fiestas, música, alcohol, pero la mayoría de estas reuniones son de jóvenes de clase alta", señaló Meir.

El dinero, explica, no sólo es clave para financiar las fiestas, sino para que, ante la llegada de algún funcionario, se pueda ofrecer algún soborno que permita continuar con la reunión a puertas cerradas.

Sin embargo, como hace 30 años, en Irán no está permitido ni besarse ni bailar en la calle.

En una nación que ha participado en tres mundiales de fútbol, a las jóvenes se les sigue prohibiendo asistir a partidos de balompié porque "los ayatolas" -me explicó Meir- "dicen que una mujer no puede ver los pies de un hombre desconocido".

"Ahmadinejad intentó cambiar eso, pero no lo dejaron", añadió el joven.

Y como esas, son muchas las restricciones que datan de la Revolución de 1979 y que algunos sectores califican de fundamentalistas.

Surge así una especie de doble vida entre la población de Irán, cuya edad promedio es de 26 años.

CUESTIONANDO EL SISTEMA
Las imposiciones del Estado son las que han hecho, según analistas, que los jóvenes no se sientan identificados con la Revolución Islámica y que tengan como desafío luchar por tener más libertades. Por conseguir, como explica Farzamnia, que el régimen islámico se modere, no sólo internamente sino en su política exterior.

"Yo sé bien que el Sha (el monarca derrocado por la Revolución Islámica) cometió muchos errores durante su mandato, pero ahora Ahmadinejad y el gobierno están repitiendo los mismos errores de otra manera", me dijo Sara desde Irán.

"Ellos quieren gobernar con sus ideas religiosas y me parece que eso es más extremismo", acotó.

Esmaeel, en Estados Unidos, fue contundente: "Mi opinión es que la religión y la política no deben mezclarse".

Para Meir, desde Tel Aviv, el fracaso del gobierno de la Revolución para entregar lo que le había prometido al pueblo iraní (justicia, igualdad), ha provocado que la gente tenga menos fe en sus líderes.

"En nombre del Islam, los líderes iraníes han estado dañando al país. La gente quiere su religión, pero no a sus líderes religiosos", indicó.

CONTRA EL AISLAMIENTO
Muchos jóvenes, ansiosos por ser parte del mundo globalizado, creen que uno de los frutos de la Revolución Islámica ha sido un país cada vez más aislado.

Sobre Irán pesan varias sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, debido a su negativa de suspender el programa de enriquecimiento de uranio, que según el gobierno tiene fines pacíficos.

"(Ahmadinejad) siempre está atacando a Israel y a Estados Unidos y la mayoría de los iraníes lo que quiere es tener mejores relaciones con todo el mundo", indicó Meir.

"La gente iraní no quiere luchar contra ningún país", me dijo Sara.

A sus 21 años, a Esmaeel le marcó el discurso de 2002 del entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en el que dijo que el "eje del mal" estaba conformado por Irak, Irán y Corea del Norte.

"Ese momento fue muy importante porque los jóvenes iraníes estaban tratando de cambiar y de hacer muchas cosas, pero cuando el presidente de la nación más poderosa del mundo dijo que Irán estaba en ese eje, fue como si les quitaran la energía para continuar".

Entonces ¿qué recatan los iraníes de la revolución que en 1979 lideraron los jóvenes?

"En cada periodo de la historia la gente no puede tolerar la opresión y yo he aprendido de esta revolución que de nuevo se debe resistir a la autoridad", me señaló Sara.

Aunque quizás la juventud iraní está desarrollando una revolución con un estilo propio, Meir me dijo una frase clave:

"No digo que (los jóvenes de hoy) sean menos revolucionarios, lo que digo es que son más realistas".

Barrios de Caracas pintan la Sinagoga profanada

4 Feb 09 7:37 A GMT+03

Barrios de Caracas pintan la Sinagoga profanada

Por suerte Chavez no es Venezuela ! 
Encontre esta linda noticia aqui...

Casi dos décadas cobrando menos que sus compañeros

30 Jan 09 10:20 A GMT+03

19 años cobrando menos que sus compañeros

El Pais
Ayer fue un gran día para la igualdad. Un día de reconocimiento a la tozuda lucha de una mujer de Alabama por cobrar igual salario que sus compañeros masculinos. Un día en el que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firmó su primera ley, la ley que garantiza que a igual trabajo debe haber igual paga, al margen del género, la raza, la religión o la edad.

Ayer fue un gran día para la igualdad. Un día de reconocimiento a la tozuda lucha de una mujer de Alabama por cobrar igual salario que sus compañeros masculinos. Un día en el que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firmó su primera ley, la ley que garantiza que a igual trabajo debe haber igual paga, al margen del género, la raza, la religión o la edad.

La ley lleva el nombre de Lilly Ledbetter, la mujer que perdió a lo largo de su vida laboral más de 200.000 dólares (155.000 euros) en salarios, y mucho más en su pensión y beneficios sanitarios.

"Unas pérdidas que sufre hoy día", dijo Barack Obama sobre la mujer de 70 años, que enviudó el pasado diciembre. "Hacer que nuestra economía funcione significa hacer que funcione para todo el mundo", añadió. "Eso significa que no puede haber ciudadanos de segunda clase en los puestos de trabajo y que además de injusto es ilegal -y malo para el negocio- pagar a alguien menos debido a su género, edad, raza, etnia, religión o discapacidades". Obama contó la historia de Ledbetter durante su campaña. La propia Ledbetter enarboló la bandera por la igualdad salarial en la Convención Demócrata celebrada en Denver en verano, y viajó con el presidente en el tren que le llevó de Filadelfia a Washington días antes de su toma de posesión.

La historia cuenta que Ledbetter fue supervisora de planta para la compañía de neumáticos Goodyear en Gadsden (Alabama) durante 19 años. Y que cuando estaba cerca de la jubilación, en 1998, un día encontró una nota anónima en su casillero que le advertía de que sus compañeros masculinos cobraban más que ella por hacer las mismas funciones.

Fue entonces cuando llevó a la empresa a los tribunales. Y un juez encontró a Goodyear culpable de discriminación salarial. Pero los directivos recurrieron la sentencia y acabó en el Tribunal Supremo, que en 2007, por un estrecho margen (5 a 4), fallaba en contra de Ledbetter alegando que no había reclamado en el plazo de 180 días desde que comenzó la desigualdad, plazo establecido por la ley de 1964 de Derechos Civiles.

La nueva ley de Obama enmienda aquélla y establece que esos 180 días son válidos mientras la desigualdad se mantenga, es decir, cada vez que la persona cobre una nómina inferior a la de un compañero en el mismo puesto por razones discriminatorias. ¿La consecuencia del gran día de ayer? Han quedado eliminadas las restricciones legales para defender la igualdad de salarios.

Obama citó ayer datos del censo que hablan de que las mujeres siguen cobrando sólo 78 centavos (60 céntimos de euro) -menos en el caso de las mujeres negras- mientras que hombres en los mismos trabajos ganan un dólar. Obama dijo que no sólo firmaba la ley en honor de Ledbetter, sino "en honor de todas aquellas que existieron antes que ella". Mujeres como su abuela, "que trabajó toda su vida en un banco y topó con el techo de cristal pero siguió luchando", explicó. "Firmo esta ley por mis hijas", concluyó.

El turismo es una mierda

24 Jan 09 9:47 A GMT+03

LAS HORDAS DE CAMARAS DIGITALES SON LAS NUEVAS CONQUISTADORAS

Turismo irresponsable

Cuando uno se carga la mochila para recorrer el mundo en busca de nuevas experiencias, ese mundo puede ser en realidad una representación de algo que no existe: la autenticidad del lugar que se visita es como una obra de teatro. Las comunidades y los operadores turísticos juegan a hacer de ellos mismos y el viajero cree haber vivido una experiencia que jamás existió. ¿Nace el turismo ético?

Por Mariano Blejman / Pagina 12
Leh, en el estado de Ladakh, es el último pueblo que existe hacia el norte de la India. Me costó cinco días llegar desde Nueva Delhi en un incomodísimo colectivo para turistas. Leh es un pequeño paraje budista que zafó de la invasión de los musulmanes, que no llegaron porque no se enteraron de su existencia y tenían muchas otras cosas que conquistar. También resistió la colonización de los ingleses, que estuvieron muy ocupados tendiendo la red de ferrocarriles más grande del mundo y sacando materias primas. A los ingleses, Leh les quedaba un poco a trasmano y no había muchas riquezas para llevarse. Los primeros en colonizar Leh, entonces, fueron los turistas. Llegaron y arrasaron con todo.

Es curioso: desde hace unos lustros, los que más viajan por esa zona son los turistas israelíes, que salen a buscar lugares más o menos parecidos a su hábitat cuando terminan su paso por el ejército (si es que no están trabajando como ahora, claro). Curioso porque alguna similitud hay entre un soldado del ejército del Estado de Israel y un turista de cualquier nacionalidad.

Una mujer inglesa –cuyo nombre no recuerdo– que había decidido armar una ONG (la Woman Alliance of Ladakh) para recuperar los proyectos sustentables, que trabajaba con mujeres y que manejaba el idioma local, me contó que las comunidades de la zona no conocían los conceptos de “falta de espacio” o de “humillación”, y que la idea misma de pobreza era inconcebible hasta que los guiris aparecieron remontando unas sendas intransitables. Aquellos primeros aventureros plantaron banderas a comienzos de los años ‘70, y desde entonces el estado de Ladakh no ha sido el mismo. Los jefes de las comunidades se corrieron hacia el centro, abandonaron sus cultivos y se entregaron al recorrido inútil que pretende el turista moderno, aun el más aventurero. Un movimiento rápido en busca de una autenticidad que jamás existió, llevado por multinacionales del ocio falaz que explotan esos lugares auténticos con tanta profundidad que, cuando terminan de aggiornarlos para el viajero frecuente, ya son otra cosa totalmente distinta. Leh es la prueba: cincuenta siglos de cultura destrozados en treinta años por una industria sin chimeneas. Pero también es sólo un ejemplo extremo del daño irreparable que puede provocar un viajero irresponsable. Es una de las miles de muestras que hablan del turismo como el método más sutil de imperialismo que la sociedad occidental haya logrado implementar. Aunque tal vez esté exagerando, ¿no? Veamos.

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Un periodista franco-argentino viajó hace poco a Bishkek, la capital de Kirghistán, antiguo estado satélite de la Unión Soviética. Allí pasa algo curioso con el turismo: la apertura al mundo occidental comenzó hace tan poco tiempo que los primeros emprendedores que están explotando sus riquezas naturales no manejan los códigos mínimos del viajero internacional. Por ejemplo, el colega estuvo un día entero recorriendo el centro de Bishkek para encontrar un hotel y no porque el taxista fuese un avivado sino porque el hotel no tiene un cartel que diga “Hotel” en su puerta, ni tiene recepción, nadie habla inglés y nadie le puede dar la llave, porque nadie atiende la puerta. El impacto del turismo, en este caso, va a desandar un modelo productivo y lo reemplazará por otro: la acumulación de capital estandarizará el servicio al recién llegado. El modo de hacer quedará asentado.

Los únicos lugares cerrados al turismo internacional son aquellos que están en guerra o cuyos regímenes se oponen abiertamente al mundo occidental. Por ejemplo, ahora, ¿se puede hacer turismo en la Franja de Gaza? ¿En Afganistán? ¿En Uzbekistán? ¿Hay habitación disponible en Argelia? El turista internacional prefiere la experiencia asegurada. La mcdonalización del viajero que pretende conocer el mundo “como era” tiene un fin irreversible: conocer el mundo “como es”. Es decir, la representación simbólica de un imaginario inexistente que logra perpetuarse gracias a la estandarización del pasado como método de explotación. El problema es que ese dudoso pasado empieza a ser difuso cuando se habla de números. Y, finalmente, carece de importancia.

Según la Organización Mundial del Turismo, los viajeros internacionales pasaron de 25 millones en 1950 a 842 millones en 2006. Y aunque la crisis financiera y económica mundial debilitará un poco los números en 2009, se espera para 2020 una explosión turística cuando la China y la India abran sus turistas a la economía mundial. Esto es, cuando terminen de occidentalizarse. Sólo en Estados Unidos, los ingresos por turismo internacional alcanzaron los 680 mil millones de dólares. Este volumen comercial iguala o supera, según el año, al de las exportaciones de petróleo, de productos de alimentación o incluso de automóviles y transporte. El turismo representa una cuarta parte de las exportaciones de servicios, y el 40 por ciento si se incluye el transporte aéreo. En Francia, cuya capital es considerada la ciudad-museo más grande del mundo, es la tercera industria del país. Y después del ocio puro encaramado en los resorts de lujo en las paradisíacas costas del mundo, el turismo “auténtico” es el otro gran motor de la movilidad ociosa. Take a picture.

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Pero, ¿qué quieren verdaderamente esas hordas de cámaras digitales japonesas cuando corren desbocadas desde el bus hacia la calle Caminito en La Boca, por ejemplo? Buscan el tango “auténtico”. O sea, ese tango deslucido por la explotación clásica de la danza contemporánea que hicieron las películas del primer mundo, una fantochada irreal y for export que jamás existió de verdad. ¿Cuál es el impacto cultural de una masa de costumbres superficiales desembarcando cual corsarios que desean aprehender sobre la autenticidad de un mundo que no es? En Sudáfrica, por ejemplo, conocí un emprendimiento en el Valle de las Mil Colinas, en una pequeña población zulú: ahí nos llevaron hace un tiempo en una camioneta a cinco hombres blancos a recorrer un pueblo de negros. Los negros pensaban que los blancos que iban a visitarlos siempre eran los mismos (los blancos somos todos iguales para los negros) y después de un recorrido low profile por el lugar (realmente había un intento de los guías por cuidar la comunidad frente al impacto del turismo), una veintena de niños exponía sus artesanías frente a los cuatro o cinco turistontos que nos sentíamos unos idiotas eligiendo lo mismo, y sin deseo alguno de llevarnos nada. Comprarles algo era hacerles el juego: que dejaran su vida cotidiana, que abandonaran la escuela y se dedicaran a las artesanías por unos cuantos rands. No comprarles nada, en cambio, era hacerlos sucumbir en la humillación de no servir.

Cuando la identidad se convierte en un negocio, y la entrada a la comunidad tiene horario de check out, los valores sociales pierden el horizonte. ¿Cuál? En la entrada de los Valles Calchaquíes, aquí nomás, unos diez kilómetros antes de llegar a Cafayate desde Cachi, a mano derecha, un tipo inventó un pueblo increíble: compró un par de montañas, arropó a los puesteros indígenas alrededor de una iglesia que construyó de madera, les hizo casas que ellos jamás usaron ni usarán y armó un comedor para turistas. Su idea, según dijeron las autoridades de la zona, era mostrar la “población originaria” de los valles.

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¿Se puede detener el fenómeno? ¿O el turismo es un tsunami descontrolado que arrasa con todo aquello que quiere observar? ¿Qué hay que hacer, entonces? ¿Quedarse quieto? ¿No moverse? Si es tan lindo viajar, ponerse la mochila para recorrer otras costumbres, descubrir viajeros que usan lo étnico como una maqueta despintada. Frente a la aventura de un mundo distinto a un click de distancia catalogado por “la” comunidad Google Earth, sólo queda viajar en silencio. Rachel Noble, de la ONG inglesa Tourism Concern, cuenta que comunidades aborígenes de la India, que fueron destruidas justamente por el tsunami, quedaron imposibilitadas de volver a sus lugares originarios. Sus tierras fueron rápidamente vendidas por el Estado a empresas de turismo internacional que usaron las “nuevas” playas para explotar comercialmente esos destinos.

Las comunidades tuvieron que desplazarse, en algunos casos vender sus tierras a muy bajo costo, y volver a la pesca como método de subsistencia. El tsunamigate es no sólo un caso extremo de apropiación económica sino también uno claro de destrucción cultural: no sólo se explota comercialmente a las playas sino que se arrasa con las culturas existentes corridas por un fenómeno natural. Ni siquiera se tiene en cuenta el exotismo como bien explotable sino que simplemente se lo tapa con resorts. De allí la necesidad de Tourism Concern de organizar una campaña para denunciar la falta de ética de las empresas que se dedican al lleve y traiga de payitos. “El turismo organizado por las comunidades puede beneficiar a la gente del lugar. Pero el mercado masivo no tiene tiempo para preocuparse de esos menesteres. Son, justamente, las naciones más ricas las que manejan la industria del turismo, y sus implicancias imperialistas”, dice Noble.

Tourism Concern edita una guía para viajeros conscientes (que no es lo mismo que el turismo militante que azotó nuestro país en la post-crisis del 19 y 20 de diciembre de 2001, pero en algo se parece) llamada Ethical Travel Guide (Guía de viajeros éticos, o algo así). La guía –que viene a ser una rama más del llamado “comercio justo”– por ahora sólo se consigue en inglés, en www.tourismconcern.co.uk, y resume al mejor estilo Lonely Planet unos 300 lugares en el mundo que intentan una explotación turística responsable, si es que ésta no es una paradoja. La guía todavía es escueta, teniendo en cuenta que el mundo es grande, pero es un paso: en Hawai, por ejemplo, recomiendan visitar la National Hawaiian Hospitality Association, organización que promueve el acercamiento de los nativos al mundo del turismo, que allí es manejado exclusivamente por los grandes jugadores internacionales del panza arriba y daikiri en mano. O sea, dicen ellos, se puede hacer playa igual, emborracharse diariamente, tener un amor de verano y saber al menos que la plata que uno deja en ese lugar no va a caer en manos de la timba financiera internacional.

Estos proyectos buscan, en apariencia, romper las caretas de aquellos que promueven la venta de su autenticidad mientras las van uniformando. Pero la experiencia no se transmite, decían las abuelas. En Estados Unidos, la guía invita a visitar las Native American Reservations organizadas por “ellos mismos” y cuyos beneficios quedan en las reservas, aunque “muchos piensan que ese tipo de prácticas degrada la cultura originaria” y la convierten en la encarnación de la autodestrucción. ¿Es ésta acaso una contradicción? La guía propone en Nicaragua, como ejemplo, hacer ecoturismo a través de la ONG Selva, ya que los beneficios quedan en la gente de la zona y hay un programa de reforestación por módicos diez dólares por día. Otra ONG que bien podría pasar por un chiste de la revista Barcelona (pero no lo es) es la African Pro-Poor Tourism Foundation (APTF), cuyo objeto es lograr que, entre safaris sin fines de lucro y ecoturismo responsable, se desarrollen proyectos que saquen a los habitantes debajo de la línea de indigencia. Por último, en el reino de Buthan, una pequeña nación ubicada entre la India y China, se pueden conocer las comunidades locales, estar con los campesinos, mirar pájaros con o sin binoculares gracias a la empresa Snow White Treks Tours, bajo el descanso emocional de saber que vuestros morlacos irán a educación y salud gratuitas. Al menos eso es lo que dicen los folletos.

Israel's success in Gaza only proves it is strong, not right by David Grossman

20 Jan 09 11:01 A GMT+03

David Grossman

Israel's success in Gaza only proves it is strong, not right  

Haaretz
Like the pairs of foxes in the biblical story of Samson, tied together by their tails, a flaming torch between them, so Israel and the Palestinians - despite the imbalance of power - drag each other along. Even when we try hard to wrest ourselves free, we burn those who are tethered to us - our double, our misfortune - as well as ourselves.

And so, amidst the wave of nationalist hyperbole now sweeping the nation, it would not hurt to recall that in the final analysis, this last operation in Gaza is just another stop along a trail blazing with fire, violence and hatred.

As satisfied as Israelis are that the technical weaknesses of the Second Lebanon War were corrected, we should be paying heed to another voice - the one that says the Israel Defense Forces' successes in the confrontation with Hamas do not prove that it was right to embark on such a massive campaign, and are certainly no justification for Israel's mode of operation in the course of the fighting. These military successes merely confirm that Israel is stronger than Hamas, and that under certain conditions it can be tough and cruel in its own way.

When the guns become completely silent, and the full scope of the killing and destruction becomes known, to the point where even the most self-righteous and sophisticated of the Israeli psyche's defense mechanisms are overcome, perhaps then some kind of lesson will imprint itself on our brain. Perhaps then we will finally understand how deeply and fundamentally wrong our actions in this region have been from time immemorial - how misguided, unethical, unwise and above all, responsible, time after time, for fanning the flames that consume us.

Obviously, the Palestinians cannot be let off the hook for their crimes and mistakes. That would be tantamount to belittling and condescending to them, as if they were not mature adults with minds of their own, responsible for their own decisions and failures. The inhabitants of the Gaza Strip may have been "strangulated" in many ways by Israel, but even they have other options for protesting and drawing attention to their misery than the launching of thousands of rockets against innocent citizens in Israel.

We must not forget that. We cannot pardon the Palestinians or treat them forgivingly, as if it were obvious that whenever they feel put upon, violence will always be their sole response, the one they embrace almost automatically.

Yet even when the Palestinians act with indiscriminate violence, when they use suicide bombings and Qassam rocket fire, Israel is stronger than them, and it can have a tremendous impact on the level of violence in the conflict as a whole - and hence on calming it down and even bringing it to an end. The current confrontation has not shown that anyone in the Israeli leadership really grasps the critical significance of this aspect of the conflict in any fully conscious or responsible way.

One day, after all, we will seek to heal the wounds we inflict today. How will that day ever come if we do not understand that our military might cannot be the primary instrument for carving out a path for ourselves in this region? How will that day ever come if we fail to comprehend just how graveness is the responsibility that lies on our shoulders by dint of our complex and fateful relations, both past and future, with the Palestinians in the West Bank, the Gaza Strip and the Galilee?

When the clouds of colored smoke dissipate from the politicians' claims of sweeping and decisive victory; when we discover the actual achievements of this operation, and how far they are from what we really need in order to live a normal life here; when we finally admit that a whole country eagerly hypnotized itself, because it needed so badly to believe that Gaza would cure it of Lebanon-itis - maybe then we will settle accounts with those who, time after time, incite the Israeli public, whipping them into a frenzy of arrogance and a euphoria of power. Those who have taught us over the years to scoff at belief in peace and any hope for change in our relations with the Arabs. Those who have convinced us that the Arabs understand only force, and therefore that is the only language we can use in our dealings with them.

And because we have spoken to them for so long in that language, and that language alone, we have forgotten that there are other languages for speaking to human beings, even to enemies, even bitter foes like Hamas - languages that are as much our mother tongue as the language of planes and tanks.

We must speak to the Palestinians: That is the most important conclusion from the most recent round of bloodshed. We must speak also to those who do not recognize our right to exist here. Instead of ignoring Hamas at this time, we would do better to take advantage of the new reality that has been created by beginning a dialogue with them immediately, one that would allow us to reach an accord with the whole of the Palestinian people. We must speak to them and begin to acknowledge that reality is not one hermetic story that we, and the Palestinians, too, have been telling ourselves for generations. Reality is not just the story we are locked into, a story made up, in no small measure, of fantasies, wishful thinking and nightmares.

We must speak to them, and create, within this closed-off, deaf reality, the very possibility for speech. We must create this alternative, so mocked and maligned today, which in the tempest of war has almost no place, no hope, no believers.

We must speak to them as part of a calculated strategy. We must initiate speech, insist on speech, let no one put us off. We must speak, even if dialogue seems hopeless from the start. In the long run, this stubbornness will contribute much more to our security than hundreds of planes dropping bombs on a city and its inhabitants.

We must speak out of understanding, born as we look out at the horrible devastation, as we grasp that the harm we are capable of inflicting on each other, each people in its own way, is so enormous and so destructive and so utterly senseless, that if we surrender to it and accept its logic, it will end up destroying us all.

We must speak, because what has happened in the Gaza Strip over the last few weeks sets up a mirror in which we in Israel see the reflection of our own face - a face that, if we were looking in from the outside or saw it on another people - would leave us aghast. We would see that our victory is not a genuine victory, and that the war in Gaza has not healed the spot that so badly needs a cure, but only further exposed the tragic and never-ending mistakes we have made in navigating our way.

¡Basta ya!

16 Jan 09 8:37 P GMT+03

RICARDO LAGOS  

¡Basta ya!  

El Pais
La invasión israelí de Gaza y la feroz lucha en la Franja, tras los lanzamientos de cohetes y misiles entre Hamás e Israel, contribuyen poco o nada a la paz en Oriente Próximo. La condena internacional de esta nueva guerra entre Israel y Palestina y los llamamientos a un alto el fuego han sido tan rápidos como la propia incursión. Pese a ello, hasta que los líderes de la región decidan que ya es suficiente, la paz no tiene una oportunidad real.

Ya nos pronunciamos antes de la incursión terrestre, pero dada la escalada del conflicto nos sentimos obligados a manifestarnos de nuevo. Esta vez con un lenguaje más fuerte hacia las partes enfrentadas. Como ex presidentes y primeros ministros, y como miembros del Club de Madrid, decimos: "¡Basta!". Y urgimos a los líderes de Oriente Próximo a decir ¡Basta! a la guerra y el sufrimiento y ¡Basta! a la incapacidad de asumir el camino de la paz.

Los llamamientos internacionales para un inmediato alto el fuego y los esfuerzos diplomáticos para conseguirlo son necesarios pero no suficientes como respuesta a la agresión, la guerra y el asesinato de civiles inocentes en nombre de la seguridad o la autodeterminación. La violencia de ahora, como en el pasado, nace de la sangre y sólo alimentará un mayor derramamiento de sangre. Es otro capítulo -quizás destinado a convertirse en uno de los peores- de una larga saga.

Más de 1.000 muertos. Miles de heridos. Edificios y escuelas de la ONU bombardeados. Refugiados sin refugios. El uso de escudos humanos. La profunda inseguridad. Las víctimas se acumulan y, en ambos bandos, son mayores entre los civiles que entre los combatientes. Los cohetes de Hamás son menos mortales que los misiles israelíes, pero atacan cinco veces más a los civiles que a los soldados. Los objetivos de Israel son sólo los combatientes enemigos, pero los daños colaterales incluyen a trabajadores de Naciones Unidas y a más de 300 niños palestinos, mientras que el "fuego amigo" de Tzahal ha matado tantos soldados israelíes como Hamás. Entretanto, algunos líderes de la región urgen de forma infame a su juventud a cometer un suicidio masivo en respuesta. Este ciclo enfermizo debe ser atajado de raíz. Ahora. Antes de que la historia se repita a sí misma con una ocupación prolongada, más terrorismo suicida y desastrosas consecuencias políticas. Y el ciclo sólo puede terminar cuando los líderes estén dispuestos a asumir el riesgo de la paz.

Hacemos un llamamiento a los líderes implicados en la crisis a cesar y desistir y a pedir a sus vecinos que hagan lo mismo. ¿Quieren esos dirigentes de Oriente Próximo ser recordados por las víctimas o por el liderazgo que puso fin a las mismas? Les preguntamos: ¿por qué no decir a vuestros colegas de Gabinete y a vuestro círculo de asesores de alto nivel que planeáis utilizar vuestro liderazgo para salir de la muerte y la destrucción? Por el bienestar de vuestros propios pueblos. No esperéis a los otros.

Todos conocemos la historia del sufrimiento y de la necesidad de seguridad. Sabemos de batallas, fronteras y muros. También conocemos aproximadamente cómo será el acuerdo final y algunos de nosotros hasta hemos estado involucrados en esfuerzos para fraguar este acuerdo que no acaba de llegar: paz por territorios, la solución de los dos Estados, garantías de seguridad para Israel, compartir la Ciudad Santa y un acuerdo sobre el derecho de retorno de los refugiados palestinos. Pero todo eso debe ser firmado, apoyado y aplicado por líderes que defiendan y compartan un compromiso para construir y vivir en un mundo que sea seguro en la diferencia. Esto significa un mundo donde no sólo los israelíes y los palestinos puedan vivir en lados opuestos de una frontera militarizada libre de ataques de misiles y cohetes. Donde la paz no sólo venga porque la alternativa es peor, sino donde la diversidad religiosa, étnica, cultural y lingüística sea celebrada en lugar de ser objeto de violencia. Donde no sólo descansen las armas, sino que los manifiestos, declaraciones, actitudes y enseñanzas que cuestionan o niegan a un Estado -o incluso a su gente- el derecho a existir sean descartados. Donde la paz llegue porque los enemigos, pese a sus diferencias, se pongan de acuerdo para buscar un entendimiento de lo que la paz supondría y para construir un proceso hacia ese objetivo.

Como ex jefes de Estado y de Gobierno sabemos que no será fácil. Sabemos que los líderes juegan con el miedo de su gente porque eso funciona políticamente. Pero a través de nuestra experiencia y de nuestro trabajo reciente para construir sociedades compartidas también sabemos que los líderes pueden llevar a sus pueblos a triunfar sobre estos miedos -basados en la diferencia- mediante el aprendizaje de conocerse, de respetarse el uno al otro y de celebrar su diversidad, en vez de definir al otro por referencias negativas. Ésta es la única opción. No existe un plan B. En un nuevo año donde el cambio es necesario y esperado en diversos ámbitos, piensen en lo que podría ocurrir si los líderes de Oriente Próximo, de forma individual y colectiva, hicieran lo inesperado y dijeran, "¡Basta!" y comenzaran a sentarse y trabajar de verdad por un proceso compartido hacia la paz. Por favor digan "¡Basta ya! Empecemos con Gaza y empecemos ahora". El mundo estará con ustedes.

Dictadores con alas

9 Jan 09 7:45 A GMT+03

Dictadores con alas

La Insignia - Sergio Ramirez
Los dictadores, salvadores de la patria, presidentes perpetuos y líderes inmarcesibles de los países más pobres del mundo, tienen por lujo preferido los aviones privados. Quizás esta afición no es más que el paradigma de una vieja regla, aquella de que el cielo de las ostentaciones, adornado de nubes irisadas, se halla siempre colocado, de manera conveniente, muy lejos del infierno terrenal de la miseria. Sobre las capitales desprovistas de todo, sus edificios gubernamentales decrépitos, sus mercados hacinados y sus baldíos, se alzan en majestuoso vuelo las ultramodernas naves gigantes compradas de fábrica, llevando a los elegidos de la providencia y a sus séquitos íntimos y a sus familias, hijos, nietos, no importa que sean niños de pecho, tíos, hermanos, suegras, primos lejanos, para que prueben el vértigo dulce de las verdaderas alturas del poder.

El Sha de Irán, pionero de estos gustos, disponía de una flota familiar de aviones Boeing equipados como hoteles de seis estrellas, que tenían las palanganas y las manijas de los lavabos hechos de oro puro; cuadros de Degas y Picasso colgaban en los paneles divisorios, y los pisos se hallaban cubiertos de alfombras persas hechas a mano, de esas que costaba la vida entera de una persona terminarlas, o la vida de varias generaciones. Hoy en día firmas como Gucci o Valenciaga se ocupan de diseñar y decorar por entero el interior de esos aviones oficiales, desde las camas a los retretes.

Derrocado el Sha hace muchos años, su ejemplo no sólo perdura, sino que se multiplica. El dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, estrenó en 1995 un Boeing BBJ con camas de agua y luces de cabaret, y el presidente Umaru Yar´Ardua de Nigeria posee un Boeing 737-700 equipado con salones de recepción, dormitorios, un gimnasio, y un comedor con un chef francés siempre a bordo. La lista se extiende, como se extienden los abismos de la mendicidad y desamparo en los países que gobiernan.

El poder que vuela con alas de titanio y fibra de carbono. La miseria no es la misma a ras de tierra, sin agua corriente ni electricidad, con las aguas negras corriendo sobre las calles sin pavimento, que a 35.000 pies de altura, la alfombra mágica a propulsión a chorro volando sobre un suave colchón de espumosas nubes. A Ibiza o Montecarlo, desde Malabo o desde Lagos. Desde Caracas o desde Managua, hasta Trípoli o Terán.

Nursultán Narzalbayev, que sin ningún empacho pasó de ser líder supremo de Kazajistán bajo el régimen soviético, a presidente perpetuo bajo las nuevas reglas capitalistas, vuela en un Boeing 767 de 200 millones de dólares. Mientras más altura se alcanza, más emperador se es. No le pesan las alas, como tampoco le pesan a su par Kurbanguly Berdymukhamedov, presidente de Turkmenistán, que tiene otro Boeing 767, pero que también vuela alto en tierra: su retrato está impreso en los billetes de banco, y aún en las etiquetas de las botellas de vodka, y se le puede ver a tamaño monumental en todas las avenidas y plazas, vigilante celoso de la paz y el sueño de sus conciudadanos.

El presidente de Egipto, Osni Mubarak, faraón de faraones, utiliza un Airbus A-340, su pirámide voladora. Su vecino Muamar al Gadafi, limpiado ahora de toda culpa por sus antiguos enemigos occidentales, prefiere también para sus viajes celestiales un Airbus A-340, que cuesta 200 millones de dólares que no son nada, más arenas tiene el desierto donde se alzan las torres de sus pozos de petróleo.

Subir los cielos en un avión de lujo, a su disposición todo el tiempo, tampoco es nada para el presidente Hugo Chávez, quien acumula horas de vuelo por el mundo, porque tiene una misión redentora que cumplir, cualquiera que sea la parte del globo donde se le requiera, y así va de Kuwait a Pekín a Moscú a La Habana a Caracas, a La Paz, a Brasilia, a veces a Managua, a bordo de su flamante Airbus A-319-ACJ de 70 millones de dólares, acondicionado a su gusto.

Pero hay magnates de magnates, y la cobija de oro no ajusta para todos; hay alas, y hay alitas, como en el cielo, donde las tienen grandes los arcángeles, y chiquitas los serafines. De esta manera, uno que no tiene avión, pero lo alquila cada vez que viaja al extranjero, es el presidente de Nicaragua, el comandante Daniel Ortega, porque tiene por regla no subir jamás a ninguno de línea comercial. Y no alquila un avión de pocas plazas, como podría creerse, sino uno de gran envergadura: a veces un Boeing 707 matriculado en Mali (África), con capacidad para 150 pasajeros; y a veces un Boeing 737 a la compañía Global Air. Costo de renta por hora de vuelo: 4.000 dólares. (El 50% de la población de Nicaragua vive con menos de 1 dólar al día, según las Naciones Unidas).

Los asientos son llenados cada vez por hijos, nietos, niñeras, novias y novios de sus hijos, que según los boletines oficiales cumplen funciones útiles a Nicaragua. "No van a divertirse a las discotecas, sino a trabajar", explica el propio presidente. El alquiler del avión, se alega, además, no le cuesta nada al estado de Nicaragua, lo paga el gobierno de Venezuela con los fondos del ALBA (la Alianza Bolivariana de las Américas), con lo que, de ser así, el pecado del lujo para uno de los ilustres militantes del socialismo del siglo veintiuno, vendría a quedar perdonado por la propia conciencia. No pago, no peco.

Gaza & Sderot.......blog written by 2 friends, one in a refugee camp in Gaza, the other in Sderot

7 Jan 09 10:42 P GMT+03

http://gaza-sderot.blogspot.com/

This blog is written by 2 friends. One lives in Sajaia refugee camp in Gaza and the other lives in Sderot, a small town near Gaza on the Israeli side. There is ongoing violence between Israel and Gaza which has intensified greatly since October 2000. Many have been killed and many have been injured. The media coverage on both sides has been extremely biased. Our Blog is written by 2 real people living and communicating on both sides of the border.